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Tratamiento Conservador de la Artrosis

La Artrosis localizada de una articulación es una enfermedad degenerativa que se caracteriza por dolor, traquidos, disminución del movimiento y por ende limitación funcional.

En este artículo tomaremos como ejemplo y como base la artrosis de rodilla y la extrapolaremos a las otras articulaciones ya que en la práctica clínica es muy frecuente como causa de consulta, seguida de la cadera y ya otras articulaciones estan en una tercera posición.

Lo más importante es enfocar a el paciente como un todo, no mirarlo como una articulación aislada sino a un paciente con una articulación artrosica.  Esto es de vital importancia porque el tratamiento va a depender mucho del momento que está viviendo el paciente, la edad, la actividad laboral, la actividad física que realice, las enfermedades que padece, incluso su estado emocional.

En general en nuestro medio los pacientes con artrosis son mayores de 50 años, con otras enfermedades como hipertensión arterial, diabetes, hipotiroidismo, enfermedades gastrointestinales etc, y todo esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de formular algún medicamento para evitar interacciones medicamentosas e intolerancias.

Luego de mirar al paciente como un todo, nos debemos enfocar en clasificar el grado de la artrosis de la articulación a tratar.  En general los pacientes con artrosis grado I y II (Leve a moderada) se tratan de una manera similar y los pacientes con artrosis grado III y IV (Moderada a severa) de  manera semejante.

Generalmente luego de hacer el diagnóstico iniciamos el tratamiento conservador en todos los pacientes incluso con artrosis grado IV exceptuando aquellos que ya lo han intentado y an fracasado o aquellos que presentan algún hallazgo que hace indispensable el manejo quirúrgico.

 

Manejo conservador

 

Este manejo se hace con cuatro pilares fundamentales: Ahorro de articulación (Rodilla como ejemplo), fisioterapia, nutrición y el tratamiento medicamentoso.  Es muy importante que el paciente modifique su estilo de vida

Ahorro de Articulación:

Si tomamos la rodilla como ejemplo, la idea es que el paciente evite todas las actividades que produzcan impacto y carga axial, como caminar largas distancias, subir o bajar escalas, cargar peso, subir de peso (Debe adelgazar), actividades o deportes de contacto, hacer cuclillas,  etc.

Fisioterapia:

Sin excusa todos los pacientes que se sometan a este tipo de tratamiento deben hacer fisioterapia, la cual se se compone de fortalecimiento, estiramiento y propiocepción.  Estos ejercicios mejoran la producción del líquido articular, aumentan la estabilidad no solo de la articulación sino en general del individuo, mejorando su equilibrio y el desempeño interno de la articulación, mejora la oxigenación de la misma y todo esto directamente mejora el dolor y la inflamación.   A la hora de hacer deporte se recomienda actividades en piscina como hidroterapia o hidroaerobicos, bicicleta idealmente reclinada o como tercera opción la bicicleta elíptica estando esta en un tercer plano ya que aunque no tiene impacto si hay carga de peso, a diferencia de las dos primeras opciones que no tienen carga de peso ni impacto. Se debe hacer un programa regular de fisioterapia y ejercicio mínimo 3 veces por semana.  Aunque a los pacientes con hipertensión arterial les recomiendan caminar, aquellos que tienen artrosis en alguna articulación de los miembros inferiores, deben hacer otro tipo de actividad como ejercicios en picina o bicicleta.

Nutrición:

El sobrepeso y más aun la obesidad son causas directa de artrosis de articulaciones de miembros inferiores y de la columna.  Estos pacientes deben modificar su estilo de vida y deben tener practicas alimentarias saludables, deben iniciar un programa nuticional estricto y sostenible en el tiempo y en casos severos se requieren cirugías para bajar de peso.  Lo más importante es concientizar al paciente que es fundamental este punto para tener éxito en el tratamiento conservador.

Medicamentos

Existen múltiples medicamentos para el tratamiento de la artrosis, algunos para mejorar el dolor como los analgesicos, los anti inflamatorios no esteroideos cuando hay fenómeno inflamatorio, idealmente ciclos cortos y tener encuenta los antecedentes patológicos del paciente como enfermedades gástricas, cardiovasculares, renales y alérgicas. También se usan los esteroides orales en ciclos de una semana o los de depósito en forma de infiltración local. En los últímos años han salido al mercado muchos medicamentos que se suponen modifican la enfermedad mejorando la calidad del cartílago articular. Esto está aun en estudio, algunos como la Glucosamina se sabe que mejoran el dolor y la movilidad pero aun no han podido comprobar que mejore la calidad del cartílago o que lo repare.  En general estos medicamentos modificadores de la enfermedad se deben usar solo en las etapas inciales, es decir artrosis grado I y grado II. En etapas más avanzadas ya no tienen el mismo resultado.

Infiltraciones:

Hay varios tipos de medicamentos que se usan intra articular, es decir por medio de la infiltración de la articulación.  Los más usados son los esteroides de depósito, cuya ventaja es que tiene un efecto local, minimo efecto en todo el organismo por lo cual sus efectos secundarios son muy pocos. Aun en etapas avanzadas como en artrosis grado III y algunos con grado IV obtienen alivio temporal.  En mi práctica clínica los uso con frecuencia en estas etapas y me sirven no solo como tratamiento sino también como medida para saber que paciente es candidato a una cirugía, aquellos pacientes que no tienen una adecuada respuesta a una infiltración posiblemente requieran un tratamiento quirúrgico.

También se pueden infiltrar medicamentos como el Ácido Hialurónico o las formas sintéticas de este, Glucosamina, etc. Todos ellos con resultados temporales y en general sirven para mejorar el dolor y la movilidad.

Tambien están en investigación los factores de crecimiento plaquetario y las celulas madre implantadas en articulaciones con artrosis, encontrando resultados alentadores.

 

Es importante consultar con el ortopedista tratante para planear un programa terapéutico y tener un seguimiento adecuado, estando atento a complicaciones o cambios en la sintomatología. No es adecuado automedicarse, debe consultarse todo con su médico para así tener éxito con este tipo de tratamiento.

 

 

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